Norma 3.1 NOGAI: 7 claves sobre la competencia del auditor interno

9/24/20269 min read

¿Qué establece la Norma 3.1 NOGAI sobre la competencia?

La Norma 3.1 NOGAI establece que los auditores internos deben reunir u obtener las competencias necesarias para cumplir exitosamente sus responsabilidades.

Estas competencias comprenden los conocimientos, aptitudes y habilidades apropiados para el puesto, considerando además las responsabilidades que corresponden al nivel de experiencia de cada auditor.

Esto significa que la competencia no debería entenderse únicamente como tener muchos años de experiencia o contar con una certificación. La norma plantea una visión más amplia: el auditor necesita disponer de las capacidades que realmente requiere para desempeñar las responsabilidades que tiene asignadas.

La competencia debe estar relacionada con el trabajo que se realiza

Imaginemos que una Función de Auditoría Interna tiene que desarrollar un trabajo que requiere analizar información financiera y evaluar determinados controles.

Sería necesario preguntarse:

  • ¿Qué conocimientos necesita este trabajo?

  • ¿Qué habilidades requiere?

  • ¿Los auditores asignados cuentan actualmente con ellas?

  • ¿Pueden obtenerlas antes o durante el servicio?

  • ¿Existe alguna brecha que deba ser gestionada?

La Norma 3.1 también establece que los auditores internos solo deben participar en aquellos servicios para los cuales tienen, o pueden obtener, las competencias necesarias.

Ese punto convierte la competencia en una consideración práctica al momento de asignar trabajos de auditoría.

💡 ¿Tu equipo puede demostrar hoy qué competencias necesita cada trabajo de auditoría?

Cuando la información sobre auditorías, responsables, recursos, trabajos realizados y evidencias está dispersa, resulta más difícil tener una visión integral de la capacidad de la función.

Una herramienta de gestión de Auditoría Interna puede ayudar a centralizar la información del trabajo, facilitar la trazabilidad y tener una visión más ordenada de la ejecución, lo que permite dedicar menos tiempo a administrar información y más a analizarla.

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Ser auditor interno implica mucho más que conocer una metodología de auditoría. La Norma 3.1 NOGAI, Competencia, establece que los auditores internos deben reunir u obtener las competencias necesarias para cumplir sus responsabilidades de forma exitosa, de acuerdo con su puesto, responsabilidades y nivel de experiencia.

Pero aquí aparece una pregunta muy práctica: ¿cómo saber si un auditor cuenta realmente con las competencias necesarias para el trabajo que debe realizar? Y, todavía más importante, ¿cómo puede una Función de Auditoría Interna identificar sus brechas, desarrollar a su equipo y demostrar que cuenta con las capacidades necesarias?

La Norma 3.1 ofrece una respuesta que va más allá de acumular cursos o certificaciones.

En este artículo encontrarás:

  • Qué establece la Norma 3.1 Competencia.

  • Qué competencias debería desarrollar un auditor interno.

  • Qué responsabilidad tiene cada auditor y cuál corresponde al Director de Auditoría Interna.

  • Cómo identificar brechas de competencias.

  • Qué evidencias pueden demostrar el cumplimiento.

  • Ejemplos prácticos para llevar la norma al día a día.

1. La competencia depende de las responsabilidades del auditor

No todos los auditores necesitan exactamente las mismas competencias.

La propia Norma 3.1 relaciona los conocimientos, aptitudes y habilidades con el puesto, las responsabilidades y el nivel de experiencia del auditor. Por eso, evaluar las competencias debería partir de lo que la Función de Auditoría Interna necesita hacer.

Por ejemplo, un auditor con poca experiencia puede necesitar desarrollar determinadas habilidades técnicas y profesionales bajo supervisión, mientras que un auditor con responsabilidades de supervisión y liderazgo necesitará competencias adicionales relacionadas con esas funciones.

Ejemplo práctico

Una Función de Auditoría Interna identifica que durante el próximo periodo deberá realizar trabajos que requieren:

  • análisis de datos;

  • conocimiento del negocio;

  • evaluación de riesgos;

  • comunicación con diferentes partes interesadas;

  • utilización de herramientas para analizar información.

En lugar de asumir que todo el equipo posee estas capacidades, puede construir un mapa de competencias y contrastarlo con las necesidades de los trabajos previstos.

Así puede identificar:

Competencia requerida → competencia disponible → brecha → acción de desarrollo.

Este enfoque permite que la conversación sobre competencias de los auditores internos deje de ser abstracta y se conecte con el trabajo que realmente debe ejecutar la función.

2. ¿Qué competencias debería desarrollar un auditor interno?

La Norma 3.1 presenta diferentes ámbitos de competencia que los auditores internos deberían desarrollar. No se limita al conocimiento de técnicas de auditoría.

Entre ellos se encuentran:

  • Comunicación y colaboración.

  • Procesos de gobierno, gestión de riesgos y control.

  • Funciones de negocio, como gestión financiera y tecnología de la información.

  • Riesgos generalizados, como el fraude.

  • Herramientas y técnicas para recopilar, analizar y evaluar datos.

  • Impactos potenciales de condiciones económicas, legales, políticas y sociales.

  • Leyes, regulaciones y prácticas relevantes para la organización, sector e industria.

  • Tendencias y cuestiones emergentes relevantes.

  • Supervisión y liderazgo.

Esta amplitud es importante porque muestra que la competencia profesional del auditor interno no se construye únicamente estudiando auditoría.

El auditor necesita comprender el contexto

Pensemos en un auditor que debe participar en un trabajo dentro de una organización con procesos altamente especializados.

Conocer una metodología de auditoría puede ser necesario, pero también puede resultar necesario comprender aspectos relacionados con el negocio, sus riesgos, su regulación, sus procesos y la información que utiliza.

Por eso, la Norma 3.1 contempla tanto competencias técnicas como capacidades relacionadas con el negocio, los datos, la comunicación, el contexto y el liderazgo.

La pregunta práctica cambia de:

"¿Qué cursos tiene este auditor?"

a:

"¿Qué necesita saber y saber hacer para cumplir adecuadamente la responsabilidad que tiene?"

3. Desarrollar competencias es una responsabilidad continua

La Norma 3.1 establece que cada auditor es responsable de desarrollarse continuamente y de aplicar las competencias necesarias para cumplir con sus responsabilidades profesionales.

Esto significa que el desarrollo profesional no debería verse como una actividad que ocurre únicamente cuando existe una evaluación o cuando aparece una nueva necesidad.

Debe existir una lógica continua de identificación de oportunidades de mejora, aprendizaje y aplicación.

¿Cómo puede desarrollarse un auditor interno?

La norma contempla diferentes alternativas, entre ellas:

  • Obtener credenciales profesionales apropiadas.

  • Identificar oportunidades de mejora a partir de comentarios de partes interesadas, compañeros y supervisores.

  • Participar en formación relevante.

  • Recibir mentoría.

  • Asumir nuevas tareas bajo supervisión.

  • Desarrollar conocimientos no solo sobre metodologías de auditoría, sino también sobre actividades relevantes para la organización.

Por ejemplo, si una autoevaluación evidencia que un auditor necesita fortalecer una determinada capacidad, la respuesta no necesariamente tiene que ser únicamente enviar al profesional a un curso.

Puede combinarse capacitación con mentoría, nuevas asignaciones bajo supervisión y retroalimentación posterior.

Así, el desarrollo profesional del auditor interno se convierte en un proceso más conectado con la práctica.

4. ¿Qué responsabilidad tiene el Director de Auditoría Interna?

La Norma 3.1 diferencia claramente la responsabilidad individual de la responsabilidad de la Función de Auditoría Interna.

Cada auditor debe gestionar su propio desarrollo profesional, pero el Director de Auditoría Interna debe asegurar que la Función, colectivamente, reúne las competencias necesarias para proporcionar los servicios descritos en el Estatuto de Auditoría Interna.

Cuando la función no dispone de una competencia necesaria, debe obtenerla.

De la competencia individual a la capacidad de la función

Esta diferencia es fundamental.

Una Función de Auditoría Interna puede tener profesionales altamente capacitados y, aun así, presentar una brecha colectiva si no dispone de determinadas competencias necesarias para sus servicios.

Por eso, el Director de Auditoría Interna debería:

  • Mantener información sobre las competencias del equipo.

  • Utilizar esa información para asignar trabajos.

  • Identificar necesidades de formación.

  • Participar en la revisión del desempeño.

  • Identificar áreas donde la función necesita mejorar.

  • Incentivar la curiosidad intelectual.

  • Invertir en formación y otras oportunidades de desarrollo.

  • Comprender las competencias disponibles en otros proveedores de aseguramiento y asesoramiento.

  • Considerar proveedores externos cuando internamente no existan las competencias necesarias.

Esto permite pasar de una visión individual de la capacitación a una visión de gestión de las competencias de Auditoría Interna.

5. ¿Qué ocurre cuando Auditoría Interna no tiene una competencia?

Esta es una de las situaciones más relevantes de la Norma 3.1.

Supongamos que la Función de Auditoría Interna recibe una solicitud para realizar un servicio que requiere una competencia especializada que actualmente no está disponible internamente.

La respuesta no debería ser simplemente asignar el trabajo al auditor disponible.

Primero debe determinarse si la competencia necesaria puede obtenerse. Si la función no cuenta colectivamente con ella, la norma contempla considerar la contratación de un proveedor externo de servicios.

También puede considerarse la posibilidad de confiar en otros proveedores de servicios de aseguramiento y asesoramiento como fuente de competencias adicionales o especializadas.

Ejemplo práctico

Una función identifica que para un servicio específico se necesitan conocimientos especializados que ninguno de sus integrantes posee actualmente.

Puede analizar:

  1. Qué competencia requiere el servicio.

  2. Qué competencias existen actualmente dentro del equipo.

  3. Cuál es la brecha.

  4. Si la competencia puede desarrollarse internamente.

  5. Si existe otro proveedor de aseguramiento o asesoramiento que pueda aportar esa capacidad.

  6. Si resulta necesario contratar un proveedor externo.

De esta forma, la Norma 3.1 sobre competencia del auditor interno se convierte también en una herramienta para tomar decisiones sobre asignación de recursos y cobertura de capacidades.

6. ¿Cómo demostrar el cumplimiento de la Norma 3.1?

Tener profesionales competentes es importante, pero la norma también identifica diferentes evidencias de conformidad que pueden demostrar cómo se gestionan las competencias.

Entre ellas se encuentran:

  • Certificaciones, educación, experiencia y trayectoria profesional.

  • Autoevaluaciones y planes de desarrollo profesional.

  • Registros de formación continua.

  • Cursos, conferencias, talleres y seminarios.

  • Revisiones documentadas del desempeño.

  • Revisiones de supervisión de los trabajos.

  • Encuestas y retroalimentación de partes interesadas.

  • Resultados de evaluaciones internas y externas de calidad.

  • Documentación sobre las competencias necesarias para alcanzar el Plan de Auditoría Interna.

  • Análisis de brechas de recursos.

  • Identificación de formación y presupuesto necesarios para cerrar esas brechas.

  • Información sobre competencias de otros proveedores de aseguramiento y asesoramiento.

La evidencia debe contar una historia

Un buen sistema de evidencias permite responder una pregunta sencilla:

¿Cómo sabemos que la Función de Auditoría Interna tiene las competencias necesarias para hacer su trabajo?

Por ejemplo, si se identifica una brecha de competencia, debería poder observarse el proceso mediante el cual la función la identificó, determinó cómo abordarla y realizó las acciones correspondientes.

Esto hace que la documentación de competencias sea mucho más útil que una simple lista de cursos realizados.

7. De la capacitación aislada a una gestión estructurada de competencias

Uno de los aprendizajes más importantes de la Norma 3.1 es que capacitar no es lo mismo que gestionar competencias.

Un curso puede formar parte del desarrollo profesional, pero la gestión de competencias implica comprender qué necesita la función, qué capacidades tiene actualmente, dónde existen brechas y qué acciones permitirán cubrirlas.

Un ejemplo sencillo

Supongamos que una Función de Auditoría Interna identifica tres necesidades:

Función de Auditoría Interna identifica tres necesidades
Función de Auditoría Interna identifica tres necesidades

Este tipo de análisis permite conectar las necesidades de desarrollo con la realidad de la función.

Y también facilita que el Director de Auditoría Interna pueda tomar decisiones sobre asignación de tareas, formación, desarrollo profesional y recursos con mayor fundamento.

La pregunta no es solamente si un auditor tiene experiencia. La pregunta es si cuenta con las competencias necesarias para cumplir la responsabilidad que tiene asignada.

Aplicar la Norma 3.1 no tiene por qué convertirse en un ejercicio documental aislado.

Puede incorporarse progresivamente a la gestión cotidiana de la Función de Auditoría Interna, conectando las competencias necesarias con los trabajos que deben ejecutarse, los recursos disponibles y las brechas identificadas.

Un punto de partida práctico puede ser:

  1. Identificar las competencias necesarias para los servicios que proporciona la función.

  2. Mapear las competencias disponibles en el equipo.

  3. Identificar las brechas.

  4. Definir acciones de formación, mentoría, supervisión o adquisición de competencias.

  5. Utilizar la información para asignar trabajos.

  6. Mantener evidencias del desarrollo profesional.

  7. Revisar periódicamente las necesidades de la función.

La ventaja de este enfoque es que permite que la conversación sobre competencias del auditor interno esté vinculada con el trabajo real de Auditoría Interna y no solamente con el historial académico o profesional de cada persona.

Conclusión: la competencia también se gestiona

La Norma 3.1 NOGAI plantea una visión clara: los auditores internos deben reunir u obtener las competencias necesarias para cumplir exitosamente sus responsabilidades, y la Función de Auditoría Interna debe contar colectivamente con las capacidades necesarias para proporcionar sus servicios.

Esto implica mirar la competencia desde varias perspectivas: conocimientos, aptitudes, habilidades, experiencia, desarrollo profesional, asignación de trabajos y capacidad colectiva de la función.

Más que preguntarse únicamente "¿qué cursos ha realizado nuestro equipo?", resulta útil preguntarse:

¿Tenemos las competencias necesarias para los servicios que debemos proporcionar y podemos demostrar cómo las estamos desarrollando?

Esa pregunta permite convertir la Norma 3.1 en una herramienta práctica para fortalecer la función.

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